LEONEL: UN LIDERAZGO AMPLIO

Por: Farid Kury

Una característica esencial del liderazgo carismático del doctor Leonel Fernández es su capacidad para atraer sectores de diferentes corrientes ideológicas y expresiones políticas.

Es el primer caso de la historia política dominicana. Desde la fundación de la República en 1844, nuestros líderes han representado a sectores claramente determinados. Juan Pablo Duarte y Gregorio Luperón representaron a los liberales. Pedro Santana y Buenaventura Báez a los conservadores.

Ulises Heureaux y Rafael Leonidas Trujillo, representaron un liderazgo personalista y dictatorial. Tras la caída de Trujillo en 1961 predominó la inestabilidad política. En apenas cuatro años tuvimos un gobierno provisional, gobierno democrático, golpe de Estado, El Triunvirato y una Revolución.

Pero a partir de 1966 se inició un proceso de forzosa estabilidad, y los que pasaron a dominar la política nacional fueron Juan Bosch y Joaquín Balaguer. El profesor Juan Bosch siempre fue un representante genuino de los sectores liberales y democráticos, mientras que Joaquín Balaguer lo fue de los conservadores.

Con la salida de Juan Bosch del Partido Revolucionario Dominicano, emergió con fuerza el liderazgo carismático del doctor José Francisco Peña Gómez. Ninguno de esos líderes, sin embargo, pudo suscitar apoyo importante en el lado contrario. Con el surgimiento del doctor Fernández como candidato presidencial en 1996, esa regla se modificó.

Hoy el presidente Fernández cuenta con los liberales que por décadas apoyaron al profesor Juan Bosch, y también con el apoyo de muchos conservadores balagueristas. Alguien se ocupó de hacer un estudio respecto al apoyo que el doctor Fernández suscita en los sectores conservadores del reformismo, y encontró que 80 por ciento de los que en 1994 apoyaban a Balaguer ahora respaldan al doctor Fernández.

Poco a poco, en cada proceso electoral, esos sectores han ido respaldando al doctor Fernández. Es, en gran media, lo que explica que en las elecciones de 2004 sacara 57 por ciento de los votos y que la llamada Alianza Rosada fuese derrotada.

Ese liderazgo tan amplio y abarcador ha sido objeto de estudios. Para muchos obedece al hecho de que fuese legitimado, además de Bosch, por el presidente Balaguer, con la conformación en 1996 del Frente Patriótico, donde ambos líderes lo apoyaron frente al país.

Ese Frente fue una típica alianza entre liberales y conservadores. Para mí, sin embargo, además de eso, hay algo que a esos sectores conservadores les agrada, les encanta, de Leonel. Y es su carácter, su temperamento y su comportamiento como jefe de Estado.

Esa imagen de un hombre mesurado, prudente, ecuánime, inofensivo, buena gente, alejado de toda disputa, que no ofende ni avasalla a nadie, lo hace atractivo a ellos. También tiene que ver con el hecho de que la desaparición de la Guerra Fría, ha provocado, entre otras tantas cosas, que la influencia de la ideología ya no sea tan decisiva a la hora de asumirse una postura política.
Ese apoyo que en los últimos 11 años ha tenido de liberales y conservadores lo ha llevado a ganar en 1996 y 2004, y determinará en las elecciones de mayo próximo su triunfo en la primera vuelta.